martes, 6 de mayo de 2014


En la ubicuidad de su forma,
en la infinidad de su espacio
y en la espesura de su gesto.
Me pierdo por los ángulos imposibles
 y por su anárquica geometría.
Su presencia es como un gesto de invocación,
como una llamada violenta y descarada, 
como un guiño lúbrico y sutil que me provoca humedades internas,
que desata mis ríos prohibidos en un caudal desbocado.
Su poder se presenta ante mí y hace alarde de su voluptuosidad.
Y siento celos de ella.
 De la forma como tu dedo inquisidor la acaricia en sus rugosidades y sus poros.
De la manera como la miras con pasión creadora en los momentos en que no importa mas nada.
De cuando la acaricias con pelo fino,
 y hasta de cuando la maltratas con un pigmento abrasador.
Porque se que la amas como a nadie,
que solo a ella le revelas lo que esconde tu alma y grita el subconsciente.
Que en tu utopía de sabanas blancas ella será tu compañera de lecho;
la única capaz de calmar el temblor de tu sexo
y de abrazar el fuego que desata a tu vista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario